México20: Entrevistamos a Antonio Ramos

México20: Entrevistamos a Antonio Ramos

¿Qué te llevó a escribir?
En mi caso la escritura inició con la mirada. Un maestro nos solicitó que observáramos por las ventanas de la preparatoria y que al día siguiente le lleváramos una descripción de aquello. Ése fue mi primer acercamiento con la escritura, aquella tarde en la que batallé por primera vez con las palabras para darle forma a las imágenes que zumbaban de aquella postal. Tras ese primer acercamiento practiqué a describir objetos, escenarios, personas, iba con una libreta pequeña y describía lo que me llamaba la atención en la calle: el tránsito de los vehículos, la gente, las tonalidades del atardecer. Una tarde vi de lejos a una vieja amiga y el recuerdo de ciertos hechos que me habían sucedido con ella y un grupo de amigos detonó finalmente la acción. Escribí un largo texto de casi 20 cuartillas de forma ininterrumpida hasta que lo terminé. Hoy ese manuscrito ya no existe, pero tras él logré mover a mis personajes, dotarlos de historias, de acciones.

¿Cual es (si la tienes) tu dinámica de trabajo a la hora de escribir una novela?
Aunque pueda tener una trama en ciernes  nunca empiezo hasta que encuentre una imagen de la historia que la detone. En algunas ocasiones ha sido un chico que tiene en la mano una piedra, un niño que llega solo a un funeral, una pareja que descubre, al llegar a casa, la puerta destrozada de la entrada principal. Siempre es la imagen como punto de partida. Confío mucho en el concepto del “borrador”. No me preocupo por escribir lo mejor que pueda en una primera versión, simplemente avanzo y eso produce hallazgos, pero no me detengo a reescribir, esos cambios y la explotación de los hallazgos procuro que los dé el tiempo. Así avanzo, de borrador en borrador: en uno reviso estructura, en otro procuro darle otro final o inicio a los capítulos, en otra versión recorto o aumento, leo mis novelas en voz alta para detectar rimas y ripios, al final busco explotar ciertas escenas o paisajes. En esta primera versión no trabajo con una escaleta ni hago una exploración de campo ni viajo a las ciudades donde ocurren mis historias porque no quiero contaminarlas; me parece que eso es secundario, que si aporta a la historia lo será una vez que conozco a fondo la misma y ésta ha concluido en mi imaginación. Sólo tras el primer borrador empiezo a investigar, viajar o preguntar. Tal vez por lo mismo no tengo tantos ritos de autor: el único es ponerme a escribir. No escucho música, no veo películas, no tengo ninguno de esos rituales.

¿Cuales son tus referentes literarios?
Se modifican constantemente, pero han quedado algunos como Juan Rulfo, en específico el Rulfo de “Pedro Páramo”; de Cormac McCarthy la forma como narra los horizontes y la claridad con la que trata la violencia, me gustan mucho los diálogos y pequeñas estructuras dentro de ellos que utilizaba el primer Vargas Llosa, la soltura de José Donoso en “El Obsceno pájaro de la noche”; la limpieza en la trama y cómo explota en un juego de imágenes que conducen a una sensación de nostalgia que he descubierto en varios textos de Amos Oz. De manera reciente me agrada la capacidad de decir mucho con pocas palabras que tiene la literatura infantil y son fiel lector de autores como Wolf Elbruch, Ligia Boyunga entre otros.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Cuando empecé como lector los libros a los que tenía acceso eran de autores del boom. Conocí a Cortázar por un libro raro dentro de su bibliografía que se llama “Los cosmonautas de la cosmopista”, estoy releyendo ese libro y lo alterno en este momento con “Vértigo” de Sebald, otro autor que me encanta y varios libros de literatura infantil que tengo en mi escritorio. Cuando me canso los abro y leo las imágenes, la mayoría de estos libro son libros álbum y la mayoría son un desafío por la cantidad de colores, formas, texturas y tonos. Eso me produce mucha tranquilidad: son libros de cinco minutos o diez minutos, pero que me descansan antes de volver al trabajo de todos los días.

Más información sobre el proyecto en: www.hayfestival.com/mexico20

ENGLISH

What led you to write?
In my case, writing began with a look. A teacher asked us to observe what was going on through the school windows and bring him a description of it the next day. That was my first encounter with writing, that afternoon when I struggled with words to shape the images that were still buzzing inside my head from that glance. After that, I practiced describing objects, scenes, people; I went into the street with a small notebook and described what struck me: the movement of vehicles, people, the colors of sunset. One afternoon I saw an old friend from a distance, and the memory of certain events that had happened to me and her and a group of friends finally triggered the action. I wrote a long text of nearly 20 pages, without stopping until I had finished it. Today, this manuscript no longer exists, but after that I found I could give life to my characters, providing them with stories and actions.

What is (if you have one) your working method when writing a novel?
Although I might have the germ of a plot, I never start until I get a picture of the story that sparks it off. Sometimes it is a guy with a stone in his hand, a child who arrives alone at a funeral, a couple who discover, upon arriving home, the shattered door of the main entrance. It is always the image I use as a starting point. I have great confidence in the concept of the “draft”. I don’t worry about writing the best I can in a first version, I just keep going, and that produces discoveries, but I do not stop to rewrite. I find that these changes and the results of discoveries come with time. So I advance, draft by draft: in the first, I check structure, in another one, I try out another ending or beginnings to chapters, in another version, I cut out or increase text, I read my novels aloud to detect rhymes, and finally, I seek to exploit certain scenes or landscapes. In this first version, I don’t work with an outline and I don’t do field work or travel to the cities where my stories take place, because I do not want to contaminate it; I think all that is secondary. If it brings something to the story, that will be once I know it thoroughly and it is concluded in my imagination. Only after the first draft do I begin to investigate, travel or ask questions. Perhaps for the same reason I don’t have any author’s rituals: I just start writing. I do not listen to music, or watch movies, I have none of those rituals.

What are your literary influences?
They are constantly changing, but some have stayed with me, like Juan Rulfo, specifically the Rulfo of “Pedro Paramo”; Cormac McCarthy, with his way of narrating horizons and the clarity with which he treats violence; I really like the dialogues and small structures within them used in early Vargas Llosa; the ease of José Donoso in “The Obscene Bird of Night”; the cleanness of the plot and how it explodes into a set of images that lead to a feeling of nostalgia that I have discovered in several texts by Amos Oz. Recently, I have been enjoying the ability to say a lot with few words that children’s literature has, and I am a faithful reader of authors like Wolf Elbruch, Ligia Boyunga and some others.

What are you reading right now?
When I started as a reader of books, the authors I had access to were the ones of the Boom. I came across Cortázar through a rare book in his bibliography called “Los autonatas de la cosmopista”: I am rereading this book at the moment, and alternating it with “Vertigo” by Sebald, another author that I love, and several children’s books I have on my desk. When I get tired I open them and read their images, most of these books are album books and most are a challenge because of the amount of colors, shapes, textures and shades. That gives me a lot of peace of mind: they are five minute or ten minute books, but they give me rest before returning to work every day.