México20: Entrevistamos a Nadia Vilafuerte

México20: Entrevistamos a Nadia Vilafuerte

¿Qué te llevó a escribir?
Mi padre siempre contaba historias (llenas de onomatopeyas, por cierto): parecía que no le bastaba la realidad. Mi madre, histéricamente, mentía: como si la realidad tampoco le fuera suficiente. Rodeada de seres con una necesidad neurótica de fantasear, aprendí a ver “literariamente” y no “literalmente” mi entorno. Aquel entorno estaba lleno de relatos poéticos pero también crueles, devastadores, que primero ejercieron una fascinación absoluta en mis sentidos, pero después me obligaron a huir. Escribir fue, desde el principio, huir. Huir para tratar de entender las emociones confusas, para salvar lo aborrecido y amado, para desmontar las junturas de un mundo impuesto, para arrastrar lo imaginado y lo real a la órbita del lenguaje.

¿Cuál es (si la tienes) tu dinámica de trabajo a la hora de escribir una novela?
Cuando surgió “Por el lado salvaje” había una idea muy clara: narrar, a través de distintas voces, la historia de una mujer en permanente fuga. Tenía la idea pero no el método: no tener un método fue el verdadero inicio. Una novela donde distintas voces distorsionan el corazón del relato, exigía su cuota de incertidumbre, entonces me dejé llevar por la falta de rumbo (tal vez por eso la novela fracasa). Lo mismo ha ocurrido después: aunque hay un registro del proceso creativo en mis libretas (muchas notas), me gusta que impere el azar, el trayecto errático, la escritura impura, es decir, interrumpida por otros medios como la música, el cine, o mis búsquedas en la calle.

¿Cuáles son tus referentes literarios?
Diría que el referente literario más importante es haber nacido en Chiapas, porque Chiapas me dio el conocimiento de la carencia y se convirtió a la postre en un paisaje extraterritorial, ya que ahí se traslaparon las memorias reales e históricas con las de la ficción (cuando aprendí a descifrar aquel paisaje a través de los libros). Por eso me identifico con algunos autores cuya escritura emerge del territorio geográfico que los marcó emocionalmente: pienso sobre todo en William Faulkner, en Tennessee Williams, en Carson McCullers y Flannery O’Connor.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Leo ahora “The Weary Blues”, de Langston Hughes (para mis recorridos en el transporte público), y las novelas cortas del escritor argentino Copi (“El baile de las locas”, “Las viejas travestis” y “Virginia Woolf ataca de nuevo”).

Más información sobre el proyecto en: www.hayfestival.com/mexico20

 

ENGLISH
What led you to write?
My father always told me stories (full of onomatopoeia, by the way): it seemed that reality was not enough for him. My mother lied hysterically: as if reality was not enough for her either. I was surrounded by human beings with a neurotic need to fantasize, so I learned to see my environment in a “literary” way, rather than a “literal” one. That environment was full of poetic stories but also cruel and devastating ones, that first exercised an absolute fascination on my senses, but later forced me to flee. Writing was, from the start, a way to run away. Fleeing to try to understand the confusing emotions, to save hated and loved things, to unfasten the seams of an imposed world, to draw the imagined and the real into the orbit of language.

What is (if you have one) your working method when writing a novel?
When Por el lado salvaje came, I had a very clear idea: to narrate, through different voices, the story of a woman in a state of permanent escape. I had the idea but not the method: not having a method was the real beginning. A novel where different voices distort the heart of the story, demanded a fee of uncertainty, so I went with the aimlessness (maybe that’s why the novel fails). The same happened later: although there is a record of the creative process in my books (many notes), I like the random to prevail, the erratic path, impure writing, that is, to be interrupted by things such as music, film, or my wanderings in the streets.

What are your literary influences?
I would say the most important literary reference is being born in Chiapas, because Chiapas gave me a knowledge of scarcity and ultimately became an offshore landscape, since it is where actual memories and historical fiction overlapped (when I learned to decipher that landscape through books). That is why I identify with some authors whose writing emerges from the geographical territory that marked them emotionally: I am thinking especially of William Faulkner, Tennessee Williams, Carson McCullers and Flannery O’Connor.

What are you reading right now?
Right now I am reading The Weary Blues by Langston Hughes (during my travels on public transport), and the short novels by the Argentinean writer Copi (El baile de las locas, Las viejas travetis and Virginia Woolf ataca de nuevo).