México20: Entrevistamos a Brenda Lozano

México20: Entrevistamos a Brenda Lozano

¿Qué te llevó a escribir?
Leer en la adolescencia tuvo mucho que ver. Siempre me ha gustado leer, pero la combinación de la adolescencia y la lectura es una explosión, como una revolución, una sin plaza, gente ni cambios sociales, pero a esa edad las bombas parecen estar entre los pósters, los discos, las películas y las repisas del cuarto. Luego escribes poemas y haces una revista de fotocopias engrapadas para cambiar el mundo. Creo que escribir a esa edad tiene mucho de rebeldía, de curiosidad, sobre todo, de curiosidad por equivocarse, ganas de fallar.

¿Cual es (si la tienes) tu dinámica de trabajo a la hora de escribir una novela?
Me toma tiempo sentarme a escribir, antes me hago muchas preguntas y ya que comencé, creo que algo pasa cuando escribo y me dan ganas de salir a caminar, así que salgo contenta a hacerme más preguntas antes de seguir.

¿Cuales son tus referentes literarios?
Más que referentes literarios, me han ayudado en varios momentos de la vida Pessoa, Chéjov, Ibsen, Lispector, Vicens, Flaubert, Ibargüengoitia, Walser. Séneca para mí ha sido como un salvavidas, tengo un ejemplar de Las consolaciones desojado, subrayado, anotado, más que un libro es una ortopedia. No me puedo imaginar un mundo sin Beckett. Me gustaría decir más, pero ya dije vida y mundo en dos frases, así que no más.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Me río mucho con Gogol. Qué risa la nariz que va por las calles haciéndose pasar por un empleado del estado. Es increíble los lugares a los que puede llevar la ligereza y la gracia, que como quizás diría Simone Weil, nos llevan al extremo de lo grave y lo profundo. Que terrible la historia del empleado que ahorra tanto tiempo para comprar un abrigo, se lo roban la noche que lo estrena y muere al poco tiempo, y qué risa su reaparición como fantasma que roba abrigos en las calles.