México20: Entrevistamos a Luis Felipe Lomelí

México20: Entrevistamos a Luis Felipe Lomelí

¿Qué te llevó a escribir?
La rabia. La fe. Cuando tenía 15 años, un escuadrón de policía nos agarró a golpes a un amigo y a mí por estar sentados platicando en la banqueta y, de no haber sido por las madres del barrio que rodearon la patrulla, no sé dónde estaría. Entonces me quedó claro que esta rabia era compartida y había que sumar las voces, porque estoy convencido de que pensar la esperanza nos vuelve, poco a poco, artesanos de la utopía. Tal como lo hicieron las madres del barrio esa tarde.

¿Cuál es (si la tienes) tu dinámica de trabajo a la hora de escribir una novela?
No tengo una dinámica clara. Lo que normalmente sucede es que, luego de algún suceso violento, de alguna injusticia, de algún atropello, la historia comienza a fraguarse por sí misma. Sólo para mi última novela “Indio borrado” (“Rubbed Out”) sí tuve que ponerme horarios rigurosos para terminarla, pues en siete meses iba a nacer mi primera hija y quería estar con ella el mayor tiempo posible. Por suerte, o por disciplina, lo logré.

¿Cuáles son tus referentes literarios?
Supongo que todos empezamos por lo cercano, ya sea por precio (los autores clásicos) o por geografía (los autores de mi terruño, como Rulfo). Después uno se decanta o busca lo que es más cercano a su corazón, o al drama individual y social en el que se ve mejor reflejado. Así, me siento más próximo a los autores africanos como Ngugi wa ‘Thiongo, Couto o Gordimer, quien tuvo la cordialidad de invitarme como escritor en residencia a Sudáfrica. Pues América hoy día, como dijera Wainaina sobre África, es un continente que se confunde con un país.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Siempre trato de combinar lecturas de diferentes áreas. Así, en estos días acabo de terminar la “Historia de la biogeografía I. El periodo preevolutivo”, de Papavero et al., y “The Rape of Nanking”, de Iris Chang. Y sigo con “Knots”, de Nuruddin Farah, y “I Write What I Like”, de Steve Biko, mismos que intercalo con un poema de largo aliento que me encanta: “Omeros”, de Derek Walcott.

Más información sobre el proyecto en: www.hayfestival.com/mexico20