ÁFRICA TAN CERCA, POR IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN EN SEGOVIA

ÁFRICA TAN CERCA, POR IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN EN SEGOVIA

 Mi interés por el Protectorado Español de Marruecos viene de antiguo. Cuando en 1982 terminé la carrera de Filología Hispánica, me propuse hacer una tesis de doctorado sobre la literatura española de la Guerra de África: sobre esas tres joyas de la narrativa que son Imán de Ramón J. Sender, El blocao de José Díaz Fernández y La forja de un rebelde de Arturo Barea, pero también sobre muchos otros libros que se publicaron tras el llamado Desastre de Annual. El proyecto de tesis quedó en nada porque entre tanto empecé a abrirme camino como novelista, y de aquel trabajo iría aprovechando retazos de documentación para escribir algunos artículos y prólogos, así como una novela juvenil de ambiente marroquí titulada Una guerra africana. Mi interés por aquella parcela de la historia española estaba limitado a los años más convulsos, los anteriores a la Guerra Civil, y en mis lecturas y en algún que otro viaje por Marruecos buscaba las huellas de ese conflicto. De la etapa posterior del Protectorado, la comprendida entre los años 1939 y 1956, sabía más bien poco.

Empecé a interesarme por esa etapa en mi primera visita a Melilla, que no se produjo hasta hace cuatro años y medio. Entre las amistades que hice en ese viaje está el bueno de Moisés Salama, que pertenece a una antigua familia de hebreos españoles. La rica historia de su familia despertó inmediatamente mi curiosidad, y bien pronto me descubrí escribiendo una novela, La buena reputación, que contaba la historia de una familia mixta melillense: mientras el cabeza de familia profesaba la religión judía, su mujer (hija de un militar de la Península) era católica.

Una vez establecidas esas premisas iniciales, lo demás fue saliendo por sí mismo: los conflictos conyugales con el factor añadido de lo identitario, los inevitables problemas generacionales, la sensación de provisionalidad por vivir en un territorio que entonces era español pero en cualquier momento podía dejar de serlo… Lo bueno de las sagas familiares es que no buscan el asombro del lector sino su identificación: el lector puede fácilmente reconocer como propios los momentos de gloria y desdicha de los personajes, sus instantes de celebración y de amargura. Al fin y al cabo, por muchos matices que Tolstói quisiera introducir, todas las historias de familia se parecen: en todas las familias hay bodas, nacimientos y funerales, en todas acaba habiendo algún miembro que no hace lo que debe y tiene problemas con la justicia, en todas hay viejos lazos de lealtad y también viejos resentimientos… La familia es a la vez jaula y refugio. O, mejor dicho, la familia es unas veces jaula y otras refugio, y en ella conviven los impulsos que nos llevan tan pronto a huir de ella como a buscar su protección.

Que la familia protagonista de la novela fuera medio hebrea me permitió tratar el tema de los judíos españoles del siglo XX. Una parte importante de su historia pasa precisamente por Melilla y alrededores, zona en la que abundaban los descendientes de los judíos que fueron expulsados de España en 1492. Uno de los barrios de Melilla se llama El Polígono porque fue en el polígono militar de tiro donde se instalaron los judíos marroquíes que a comienzos de siglo llegaron a la ciudad huyendo del hostigamiento de sus conciudadanos musulmanes; en otro barrio floreció la arquitectura modernista gracias al empuje de la comunidad judía, que aprovechó la prosperidad económica de las primeras décadas del Protectorado; fue por el puerto de Melilla por donde, a finales de los años cincuenta, escaparon miles de judíos del norte de África que querían establecerse en el joven Estado de Israel… La historia de Melilla, como se ve, está íntimamente ligada a la de los judíos sefardíes, un tema poco habitual en la literatura. En esa Melilla del Protectorado echa a andar La buena reputación para, tras un largo periplo por diferentes lugares de la Península, regresar al punto de partida en una época en la que la sociedad ha cambiado radicalmente y sus problemas también.

EVENTO:

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN EN CONVERSACIÓN CON ANA GAVÍN
Evento 21 • sábado 27 de septiembre 2014, 12h • Sede del evento: San Juan de los Caballeros